Al nacer a Mariana Peña Parra le fue diagnosticada displasia de 2° grado , hace 2 años practica Judo y hoy la lesión casi ha desaparecido.
Enero 27 de 2010.
POR: Lina Marcela Núñez Carvajal.
Mariana Peña Parra es una encantadora niña deportista quien con tan sólo 6 años habla con una madurez sorprendente y con absoluta serenidad de su vida como deportista y cómo llegó a la Liga de Judo de Bogotá.
Esta pequeña mujercita cursa Primero de Primaria en la Institución Educativa Mi Primera Formación, y cabe destacar que es cautivadora, extrovertida y sagaz, nacida el 19 de octubre de 2003, vive rodeada del amor de su familia.
Su casa es especial, en ella se respira un ambiente de inmensa paz, y el espacio incendiado con dulces aromas de flores y fragancias exóticas, permiten un particular recogimiento donde el cuerpo y el alma se desprenden, para entrar fácilmente en confianza y dialogar abiertamente.
Al nacer le diagnosticaron displasia de cadera grado 2, esta es una enfermedad congénita, que consiste en la dislocación, subluxación o luxación de la cadera al nacer.
Además del problema de cadera, el 1 de mayo de 2007 Mariana sufrió una estrepitosa caída causándole una lesión en la frente, obligando a poner varios puntos de sutura. La cicatriz en forma de S que quedó casi imperceptible gracias a las hábiles manos de un Cirujano Plástico que tomó el caso de Mariana.
Luego de la cirugía facial, el médico recomendó a Alexandra Parra madre de Mariana, que buscaran un deporte donde se aprendiera a caer y Judo fue el deporte que cumplió este requisito pedido por el cirujano tratante.
Es una amante empedernida de los animales y por eso en su casa tiene un lindo conejo blanco como copo de algodón a quien llama cariñosamente como Bonny, y al loro Roberto que embelesa con sus carcajadas. Mariana se define a sí misma como una “Super Girl” y es discípula de su ídolo de infancia Hanna Montana. Aparte de ser estudiante y deportista, Mariana tiene innato el don de la alegría, ella baila y canta con mucha gracia.
Mariana tiene una magia que encanta, no sólo a su numerosa familia, sino a la Familia de la Liga de Judo de Bogotá conformada por profesores, compañeros, amigos, padres de familia y directivos, quienes la protegen y la han acompañado durante este proceso de aprendizaje.
Practicando este deporte ha adquirido movimientos de agilidad y destreza que le sirven para su vida cotidiana. Con la práctica de Judo mariana se ha ganado el respeto de sus 38 primos y los 11 tíos varones. Ella es muy dura en su deporte pero conserva su feminidad, aseguró su mamá.
En la práctica de este deporte, ha establecido una gran relación con el maestro Mauricio Rodríguez quien es un docente muy especial y tiene mucho carisma para la enseñanza de Judo. Trabajar con el profe Mauricio, jugar con mis amigos y practicar judo cerca de mis compañeros es lo que más me gusta, afirmó Mariana.
Con la inocencia propia de una niña de su edad, Mariana confiesa que quiere ser Profesora de Pre – Escolar y enseñar, trabajar y compartir con niños pequeños el maravilloso mundo que ella ha vivido.
La salud mental, emocional y el equilibrio físico de Mariana se han visto fortalecidos desde que empezó a practicar este deporte base de las artes marciales. Inteligente, sensible, amigable, servicial, son cualidades innatas en Mariana, además el Judo le ha ayudado a definir su carácter y ha ganado independencia.
Alexandra Parra madre de Mariana afirma que “El judo ha servido para su aprendizaje, su crecimiento como niña y ha servido para que la cadera ensamble en su sitio, porque es un deporte que equilibra la parte derecha e izquierda del cuerpo, y trabaja el cuerpo, la mente, y el espíritu”.
Las Artes Marciales muchas veces son estigmatizadas por considerarse deportes que atentan con la integridad del ser humano, Por eso Alexandra indica que “las mamitas a veces tenemos la concepción que las niñas no deben practicar ese tipo de deportes y pues no esta bien porque uno debe ser muy abierto a todas las clases de deportes porque fortalecen el espíritu y las relaciones sociales”.
Milagrosamente en las últimas radiografías tomadas en octubre de 2009, la lesión ha desaparecido casi por completo, el Judo ha ayudado como terapia sanación, entrenamiento deportivo y como enseñanza para la vida de Mariana.
Es importante resaltar la labor que realiza la Liga de Judo de Bogotá con personas que tienen algún tipo de discapacidad, creando programas especializados. Israel Bermúdez entrenador de la Liga indicó “Nosotros hemos tratado a personas que han requerido rehabilitación como en Columna, Cadera, por problemas de estabilidad. Así mismo se ha realizado trabajos de terapia física y mental con Invidentes y con deficiencias auditivas.
De esta manera queda demostrado que el Judo es un deporte apto para niños, jóvenes, adultos y ancianos, ya que no sólo trabaja la parte física y sino que además fortalece el espíritu de los deportistas que lo practican.